¿Cómo le explicamos a un niño de seis años que su compañero no se distrae a propósito? ¿Que leer le cuesta más porque su cerebro funciona diferente? ¿Que relacionarse con otros no siempre es fácil para todo el mundo?
Estas preguntas tienen respuesta. Y la respuesta, en este caso, se juega.
Sin Etiquetas es un juego de mesa educativo creado por Iria Bermúdez, autora e ilustradora, que pone a niños y niñas en la piel de realidades distintas a la propia. No para explicarlas desde fuera, sino para vivirlas desde dentro. Y esa diferencia lo cambia todo.
¿Qué es el juego «Sin Etiquetas»?
Sin Etiquetas es un juego diseñado de 2 a 4 jugadores de más de 6 años, con partidas de aproximadamente 20 minutos. Su mecánica es participativa y conversacional: los jugadores se enfrentan a situaciones cotidianas desde perspectivas diversas, lo que genera de forma natural reflexiones sobre diferencia, respeto e inclusión.
El juego aborda de manera accesible y honesta condiciones como el TDAH, el TEA y la dislexia, realidades presentes en muchas aulas, pero pocas veces explicadas con herramientas pensadas para la infancia. Lo hace sin dramatismo, sin tecnicismos y sin condescendencia. Con el lenguaje propio del juego: la experiencia directa.
¿Por qué funcionará este juego donde otros recursos no han llegado?
Hablar de diversidad con niños puede resultar abstracto. Decirle a un alumno de primaria que «hay que respetar las diferencias» es una idea noble pero difusa. Lo que «Sin Etiquetas» propone es otra cosa: hacerlo sentir.
Cada partida activa conversaciones que de otro modo serían difíciles de iniciar. Los jugadores no reciben una lección; la construyen ellos mismos a partir de lo que viven durante el juego. Eso genera un tipo de aprendizaje mucho más profundo y duradero, anclado en la emoción y en la experiencia compartida.
Además, el formato es completamente accesible. No requiere formación previa ni materiales adicionales.

Sin Etiquetas funciona en múltiples contextos porque el aprendizaje emocional no entiende de fronteras entre el colegio y el hogar.
En el aula, es una herramienta especialmente valiosa para docentes que trabajan la inclusión en educación primaria. Permite abordar la diversidad del grupo de forma colectiva, normalizando realidades que algunos alumnos viven a diario y que otros desconocen por completo.
En casa, abre puertas que a veces cuesta abrir. Una partida en familia puede convertirse en el punto de partida de una conversación sobre por qué un amigo actúa de cierta manera, sobre lo que significa esforzarse más que los demás, o sobre el valor de entender antes de juzgar.
Detrás de Sin Etiquetas hay una mirada cuidada. Iria Bermúdez es la autora e ilustradora del juego, y eso se nota: las ilustraciones hacen que el contenido sea cercano, claro y atractivo para los más pequeños, sin restar ni un ápice de profundidad al propósito que hay detrás.
Sin Etiquetas no es solo un juego. Es una toma de posición sobre cómo queremos que los niños aprendan a relacionarse con el mundo.
Derribar etiquetas no es un eslogan: es una competencia que se puede, y se debe trabajar desde pequeños.
